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Autonomía no renovable: la política exterior venezolana desde el realismo periférico

Autonomía no renovable: la política exterior venezolana desde el realismo periférico

Por: Manuela Cano Paredes, Estefanía Bohórquez Luque y Valentina Rodríguez Buitrago
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En el marco de una clase de Relaciones Internacionales acerca de América Latina y el Caribe se realizó una comparación de la política exterior venezolana desde los planteamientos del Realismo Periférico. Esta es una teoría de política exterior propuesta por Carlos Escudé en 1992 que se caracteriza por proponer una estrategia pragmática, marcada por la no confrontación de los Estados periféricos, vulnerables y poco relevantes en el sistema internacional hacia las potencias globales. Lo anterior, con el fin de generar desarrollo económico para asegurar el bienestar de la ciudadanía de estos Estados. (Escudé, 1992)

El 3 de enero de 2026, fuerzas estadounidenses entraron en territorio venezolano y capturaron al presidente Nicolás Maduro. Horas después, el presidente Trump afirmó que Estados Unidos iba a gobernar Venezuela hasta obtener una transición segura, adecuada y prudente (Trump Says ‘We’Re Going to Run’ Venezuela, 2026). ¿Cómo se llegó hasta aquí? ¿Qué nos dice el realismo periférico sobre décadas de confrontación a la potencia regional? Estas preguntas motivaron el análisis de la política exterior desde el gobierno de Hugo Chávez hasta la actualidad.

Antiimperialismo a la medida de sus recursos

Aunque parece que el gobierno Chávez ejerció un estilo de autonomía secesionista[1]  (Puig, 1998) respecto a EE.UU por los conflictos que provocó, este marco no es el más adecuado para comprender la base de la política exterior chavista. Para 1999, Estados Unidos era el destino del 55.96% de las exportaciones venezolanas (World Integrated Trade Solutions, s/f). Como se aprecia, esta interdependencia asimétrica posicionaba a Venezuela en una situación de vulnerabilidad en relación al país del norte. En este sentido, se afirma que dependía de él.[2]

No obstante, es importante diferenciar entre el discurso de Chávez y sus acciones concretas. La retórica del mandatario es confrontacional frente a Estados Unidos, especialmente al entonces presidente Bush. Aunque en el inicio de su gobierno su discurso no estaba dirigido hacia los Estados Unidos, hipótesis apuntan a que fue el fallido golpe de Estado perpetrado en su contra el hecho que radicalizó su retórica. Según Simon y Parody (2023), Estados Unidos financió, mediante la Fundación Nacional para la Democracia, a los grupos opositores del gobierno y mantuvo contacto con quienes, posteriormente, depondrían a Chávez. Este evento, afirman los autores, hizo que orquestara una nueva narrativa sobre una supuesta alianza imperial que lideraba una conspiración global para desestabilizar y terminar con Venezuela. Construyó discursivamente al imperialismo como una amenaza para la supervivencia de su país.

Un caso ilustrativo es su discurso en la ONU, donde calificó al mandatario estadounidense como el Diablo y afirmó que“[olía] a azufre todavía”. A esto se le suma amenazar con el cierre de refinerías que poseían en Estados Unidos si el país norteamericano decidía romper relaciones con ellos (ORBE, 2006).  A este tipo de actos se les conoce como “consumo de autonomía”[3], donde el país no obtiene ningún beneficio material, pero presume no estar sometido a la voluntad de otro.

Está claro que la política exterior de Chávez era altamente ideologizada y con un fuerte sentimiento antiestadounidense. No obstante, también tuvo un grado de pragmatismo respecto a las relaciones comerciales: en 2006, Estados Unidos representaba el 57% de sus exportaciones y, en 2007, el 25,9% de las importaciones eran estadounidenses (Maihold, 2009).  No hubo, entonces, ejercicio de autonomía secesionista, pues la relación, para entonces, seguía activa en puntos esenciales. Ciertamente, estaba deteriorada, pero se sostenía por intereses mutuos.

Ahora bien, reconocer este pragmatismo relativo no equivale a asegurar que sus decisiones de política exterior fueran inocuas. Sus acciones generaron costos significativos para el país. Por ejemplo, el discurso en la ONU y su negativa al uso del espacio aéreo por aviones antinarcóticos implicó la pérdida de apoyo para un puesto no permanente del Consejo de Seguridad y la suspensión de 2.2 millones USD en ayuda antidrogas (Romero & Corrales, 2010; Maihold, 2009).

En costos de percepciones negativas, su negación a las acciones estadounidenses contra el narcotráfico ocasionó que Venezuela fuera denominada como un actor que minaba la democracia y desestabilizaba la región (Maihold, 2009).  Los costos que Escudé advertía por confrontar a la gran potencia se iban acumulando en la memoria histórica de EE.UU., pero, al momento, eran absorbidos por la importancia estratégica de Venezuela en la región y la diversificación de relaciones.

 

No obstante, la marcada postura ideológica también contribuyó a la consolidación de su rol en la región. Durante este período, Venezuela[4] buscó construir un liderazgo regional basado en disminuir la presencia estadounidense. Planteó un esquema alternativo de institucionalidad para la integración latinoamericana , expresado en su propuesta del ALBA. Esta iniciativa reflejaba su postura antiestadounidense, que declaró en la frase “ALCA ALCA-RAJO”. El proyecto se fundamentaba en el rechazo a las reformas orientadas al libre comercio y a la intervención estatal en la economía (Maihold, 2009).

A esta iniciativa, se le sumaron proyectos como la creación del Banco del Sur, en oposición al Banco Mundial, o fortalecer MERCOSUR y renovarlo para “convertirlo en una alianza anti-estadounidense” (Maihold, 2009, p.22). El componente ideológico de la estrategia fue evidente con la salida de Venezuela de la Comunidad Andina argumentando que su base se había destruido tras la firma de Colombia y Perú con EE.UU. para la consolidación de tratados de libre comercio (Maihold, 2009).

Además, la alta actividad venezolana para con la región se explica por la capacidad económica proveniente de sus reservas de crudo. Durante esta época, este recurso fue el eje de diversos programas como el proyecto de integración energética latinoamericana: Petrocaribe, Petroamérica, Petroandina, entre otros.

La confrontación que Venezuela no pudo costear

La política exterior del gobierno de Nicolás Maduro estuvo marcada por el fracaso de la “diplomacia energética” que había llevado a cabo con éxito su antecesor Hugo Chávez. Cuando Maduro ganó las elecciones en 2013, la oposición planteó dudas de legitimidad internas debido a la diferencia de solo 1,5% con su contrincante, Enrique Capriles. En septiembre de 2014, Maduro tomó una decisión pragmática: nombrar a Rafael Ramírez como Ministro de Asuntos Exteriores, quien había sido titular de la industria petrolera y presidente de PDVSA. Sería reconocido posteriormente por manejar un enfoque pragmático en cuanto a la política exterior venezolana. (Rozental & Jeifets, 2018)

Sin embargo, este enfoque duró muy poco en el gobierno. Ramírez saldría del Ministerio en malos términos, siendo reducido al cargo de Embajador de Venezuela ante la ONU, hasta terminar su vínculo completamente y criticar el liderazgo gubernamental del presidente. Su reemplazo fue Delcy Rodríguez, una figura menos conocida, pero con mayor afinidad con Maduro (Rozental & Jeifets, 2018). Bajo esta dirección inicia una constante confrontación en la política exterior venezolana, no solo hacia la potencia dominante, sino hacia sus propios vecinos. En cambio, buscó fortalecer sus relaciones con aliados ideológicamente afines, como China, de manera indirecta, y Rusia, con un apoyo más directo (Rozental & Jeifets, 2018).

La confrontación con sus vecinos es un tema que llama la atención. La crisis económica del precio del petróleo no empujó al presidente a buscar aliados de ideologías diversas dentro del continente. Como referencia se tiene la acusación al ex presidente Santos de apoyar protestas internas o retomar el diferendo territorial con Guyana por el Esequibo. (Rozental & Jeifets, 2018).[5]

En este sentido, se considera que Venezuela buscó tener una autonomía secesionista con respecto a Estados Unidos, que incluso involucró la separación de otros países aliados del “hegemón” regional, aunque manteniendo una dependencia de otras potencias. No obstante, esta decisión fue irracional y generó costos económicos y fiscales mayores, traducidos en las sanciones impuestas por EE.UU. Entendemos la política exterior “en la construcción de una visión del mundo [con] el enfoque “amigo-enemigo” de la política, el uso indiscriminado de la tesis sobre la “voluntad de la mayoría” y el afán de promocionar un “paquete ideológico” radical” (Romero C., s.f., p. 1) como una causa de la situación venezolana.

Esta confrontación llevó a la imposición de sanciones por parte del gobierno de Donald Trump y restricciones a los títulos de valor venezolanos, lo cual afectó de forma significativa la economía (Rozental & Jeifets, 2018).   Este es un claro ejemplo de la falacia de la autonomía[6]. La búsqueda de independencia y de ampliar el mercado petrolero, en crisis, con aliados no afines a Estados Unidos, intensificó la situación en Venezuela y generó el éxodo masivo de migrantes. Venezuela no protegió los derechos individuales de sus ciudadanos.

Frente a las sanciones impuestas, la diplomacia venezolana ha impulsado una estrategia de diversificación de alianzas internacionales, fortaleciendo sus relaciones con países como China, Rusia, Irán y Cuba (Duggal, 20255). Estas alianzas incluyen cooperación energética, acuerdos financieros y apoyo diplomático en foros internacionales. Por ejemplo, Rusia y China han sido importantes socios para Venezuela en materia de inversión energética y cooperación tecnológica. De esta manera Venezuela intenta mantener cierto grado de autonomía estratégica dentro de un sistema internacional que sigue estando dominado por potencias mayores.

Delcy Rodríguez ha destacado que las reservas de petróleo pueden convertir a Venezuela en un actor importante dentro de la seguridad energética en el sistema internacional. Además, el petróleo también ha servido como instrumento diplomático, ya que durante los últimos años, Venezuela ha buscado mantener acuerdos energéticos con aliados estratégicos para compensar las limitaciones impuestas por las sanciones occidentales. En este sentido, la cooperación con Rusia e Irán ha incluido asistencia técnica para la industria petrolera y mecanismos alternativos de comercio energético.

Sin embargo, la política exterior venezolana también ha mostrado ciertos rasgos de pragmatismo diplomático. A pesar de las tensiones políticas, en los últimos años se han producido contactos y negociaciones entre Venezuela y Estados Unidos en la relación con el sector energético. En 2022 y 2023, representantes estadounidenses mantuvieron conversaciones con el gobierno venezolano sobre la posibilidad de flexibilizar o negociar algunas sanciones a cambio de avances políticos internos (Wright, 2023). Estas negociaciones reflejan cómo incluso actores enfrentados pueden buscar acuerdos cuando existen intereses estratégicos compartidos, especialmente en el contexto de los mercados energéticos globales.

El discurso geopolítico del gobierno venezolano se ha centrado en la idea de un orden internacional multipolar, donde diferentes centros de poder comparten influencia global. Desde esta perspectiva, se dice que Venezuela busca alinearse con posibles potencias emergentes y con países del Sur Global para reducir la dependencia de un único actor dominante. Venezuela se presenta como parte de un bloque de países que buscan reducir su hegemonía de una sola potencia y promover un sistema internacional más equilibrado.

La política venezolana actualmente impulsada por Delcy Rodríguez puede interpretarse como una estrategia de adaptación dentro de un sistema internacional que se nota desigual. A través de la diversificación de alianzas, que maneja el Estado venezolano, el uso estratégico de los recursos energéticos y el pragmatismo diplomático, Venezuela intenta ampliar su autonomía y preservar la soberanía que aún puede guardar. Desde esta perspectiva, el realismo periférico busca que las decisiones reflejen el comportamiento típico de un Estado periférico que busca sobrevivir y mantener relevancia en un sistema internacional dominado por las grandes potencias.

Reflexión final

Después de la captura de Nicolás Maduro, Venezuela ha implementado varias políticas que difieren en cómo el gobierno, usualmente, había manejado sus asuntos internos. La apertura del sector minero a inversionistas extranjeros, antes bajo control estatal (Ferré-Sadurní, 2026); la deposición de la antigua Ley de Precios Justos por una que, entre otras cosas, propone establecer los precios después de un acuerdo entre el Estado, comerciantes y productores  (Crónica Uno, 2026)  y la reanudación de las relaciones con el FMI (Noticias DW, 2026) reflejan un distanciamiento radical al modelo que el país había sostenido durante décadas.

Durante el gobierno de Chávez, el petróleo fue el instrumento que hizo posible una política exterior disruptiva y desafiante frente al proyecto que Estados Unidos había destinado para la región. No obstante, hoy la situación actual es completamente distinta. El presidente Trump declaró que Venezuela le entregaría decenas de millones de barriles de petróleo (Epstein y Chia, 2026). Es decir, el país latinoamericano no tiene control sobre el recurso que le había dado su margen de actuación para decidir según sus propios intereses y tener un rol activo en la política internacional.

A corto plazo, puede que las reformas que se están adoptando alivien la crisis económica en la que el país se encontraba. Sin embargo, esta estabilidad, claramente, incluye un costo, tanto para el país, como para la región. Durante la administración Trump, la presencia estadounidense en el continente se ha intensificado y ha llegado a niveles que, inevitablemente, recuerdan a la época de la Doctrina Monroe. La situación en Venezuela representa un caso en el que el poder e influencia de EE.UU. se llevan al extremo, pero es cierto que cada vez más los gobiernos latinoamericanos parecen tomar decisiones según la percepción que el norte tenga sobre ellos. La autonomía de los países del continente, problema central desde su nacimiento como naciones, es socavada por la ‘lógica del pragmatismo’. Sin duda, estamos en una época donde la expresión “latinoamérica, el patio trasero de Estados Unidos” se ve con gran claridad.

 

 

Referencias

Chinea, E. (2026, enero 4). Why oil has been at the center of Venezuela-US conflicts for decades. EL PAÍS English. https://english.elpais.com/international/2026-01-04/why-oil-has-been-a-longstanding-source-of-tension-between-venezuela-and-the-united-states.html

Crónica Uno. (2026, enero 26). Nueva Ley de Derechos Socioeconómicos borra la Sundde pero mantiene el control de precios. Diario de Los Andes. https://diariodelosandes.com/nueva-ley-de-derechos-socioeconomicos-borra-la-sundde-pero-mantiene-el-control-de-precios/

Díaz González, J. A. (2019). Populismo y política exterior: Los casos de los gobiernos de Hugo Chávez (Venezuela) y Rafael Correa (Ecuador). Papel Político, 24(1), 1–20. (139037785). https://doi.org/10.11144/Javeriana.papo24-1.ppec

Duggal, H. (2025, November 28). Venezuela explained in 10 maps and charts. Al Jazeera. https://www.aljazeera.com/news/2025/11/28/venezuela-explained-in-10-maps-and-charts

Epstein, K., & Chia, O. (2026, enero 7). Trump says Venezuela will be “turning over” up to 50 million barrels of oil to US. BBC. https://www.bbc.com/news/articles/c4grxzxjjd8o

Escudé, C. (1992). Realismo periférico: fundamentos para la nueva política exterior argentina. Planeta.

Ferré-Sadurní, L. (2026, abril 9). Venezuela aprueba una nueva ley para abrir la minería a los inversionistas extranjeros. The New York Times. https://www.nytimes.com/es/2026/04/09/espanol/america-latina/venezuela-mineria-inversion-extranjera-ley.html

Girisanker, S. B. (2024). Securitization in Populist Rhetoric: Venezuela-USA Relation Under Chavez and Maduro. En Encyclopedia of New Populism and Responses in the 21st Century. Springer Nature Singapore.

Lorenzini, M. E. (2023). Realismo Periférico como contribución teórica al campo de la Política Exterior Argentina. Perspectivas Revista De Ciencias Sociales, 7(14), 283–302. https://doi.org/10.35305/prcs.v7i14.670

Maihold, G. (2009). Foreign policy as provocation: Rhetoric and reality in Venezuela’s external relations under Hugo Chávez (Research Report RP 1/2009). SWP Research Paper. https://www.econstor.eu/handle/10419/253086

Míguez, M. C. (2017). La autonomía heterodoxa y la clasificación de las políticas exteriores en la Argentina. Aaltodoc (Aalto University), 12(2), 207. https://doi.org/10.18359/ries.2140

Newsroom Infobae. (2026, enero 10). Delcy Rodríguez justifica las negociaciones para la apertura de embajadas con EEUU como método de “denuncia”. infobae. https://www.infobae.com/america/agencias/2026/01/10/delcy-rodriguez-justifica-las-negociaciones-para-la-apertura-de-embajadas-con-eeuu-como-metodo-de-denuncia/

Noticias DW. (2026, abril 17). El FMI y el BM reanudan sus relaciones con Venezuela. dw.com. https://www.dw.com/es/el-fmi-y-el-bm-reanudan-sus-relaciones-con-venezuela/a-76816849

ORBE. (2006, febrero 5). Chávez amenaza a EE.UU. con cortarle suministro de crudo. Emol. https://www.emol.com/noticias/internacional/2006/02/05/210070/chavez-amenaza-a-eeuu-con-cortarle-suministro-de-crudo.html

Resumen Latinoamericano. (2024, January 27). Venezuela. Conozca los detalles del Acuerdo de Barbados - Resumen Latinoamericano. https://www.resumenlatinoamericano.org/2024/01/27/venezuela-conozca-los-detalles-del-acuerdo-de-barbados/

Reuters. (2026, enero 5). Venezuela’s oil and mining sectors: Large potential, weak infrastructure. Reuters. https://www.reuters.com/business/energy/venezuelan-oil-industry-worlds-largest-reserves-decaying-infrastructure-2026-01-03/

Romero, C. A.(s. f.). La democracia venezolana y la política exterior. Universidad Central de Venezuela. https://alacip.org/cong13/910-romero-7c.pdf

Romero, C. A., & Corrales, J. (2010). Relations between the United States and Venezuela, 2001-2009: A Bridge in Need of Repairs. En Contemporary U.S.-Latin American Relations. Cooperation or Conflict in the 21ist century? Routledge.

Rozental, D., & Jeifets, V. (2017). Política exterior de Venezuela en el ambiente de inestabilidad. Instituto de Latinoamérica de la Academia de Ciencias de Rusia (ILA ACR). https://iberoamericajournal.ru/sites/default/files/2018/4/rosenthal.pdf

Russel, R., & Tokatlian, J. (2024). De la autonomía antagónica a la autonomía relacional: una miradad teórica desde el Cono Sur. Utdt. https://www.academia.edu/54088766/De_la_autonom%C3%ADa_antag%C3%B3nica_a_la_autonom%C3%ADa_relacional_una_miradad_te%C3%B3rica_desde_el_Cono_Sur

Simon, J., & Parody, G. (2023). The Devil and Democracy in the Global South: Hugo Chávez’s Transnational Populism. Journal of Latin American Studies, 55(4), 653–677. https://doi.org/10.1017/S0022216X23000731

Trump says ‘we’re going to run’ Venezuela. (2026, enero 3). [Video]. https://www.cnn.com/world/video/trump-says-were-going-to-run-venezuela-digvid

World Integrated Trade Solutions. (s/f). Venezuela Trade Summary 1999 | WITS | Text. Recuperado el 10 de marzo de 2026, de https://wits.worldbank.org/CountryProfile/en/Country/VEN/Year/1999/Summarytext

Wright, B. G. (2023, October 19). US eases Venezuela oil sanctions after election deal. https://www.bbc.com/news/world-latin-america-67153460

 

[1] “Donde las élites causan problemas internos y externos por una ruptura total  con la potencia hegemónica, sin la correcta evaluación de las consecuencias (Puig, 1988  citado por Míguez, 2016)

[2] Figura 1. Hugo Chávez durante un discurso en la Asamblea General de la ONU.

Nota. Tomado de Hugo Chávez durante un discurso en la Asamblea General de la ONU, por Getty Images, 2006, BBC Mundo

[3] La idea de que los Estados pueden ejercer su autonomía en términos simbólicos o políticos, priorizando la afirmación de independencia frente a otros actores, incluso sin obtener beneficios materiales (Russell y Tokatlian, 2002).

[4] Figura 2. Conmemoración de los 14 años del ALBA-TCP.

Nota. Tomado de publicación de N. Maduro (2018) en X

[5] Figura 3. Personas migrantes en contexto de derechos humanos durante COVID-19.

Nota. Tomado del Programa Venezolano de Educación Acción en Derechos Humanos (PROVEA), 2020.

[6] Consiste en la toma de decisiones por parte de un Estado periférico sin la evaluación de los costos que le va a producir. Usualmente, está ligada a las decisiones sin tomar en cuenta a la potencia hegemónica que termina en consecuencias negativas para el desarrollo y los ciudadanos (Escudé, 1992 citado por Lorenzini, 2023)

 

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